16Octubre

"Ningún colombiano olvidará el 2 de octubre de 2016", Uli Stelzner

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“Ningún colombiano olvidará el 2 de octubre de 2016”, Uli Stelzner

Por Juan Camilo Castañeda
Fotografías: imágenes tomadas del documental Días y noches entre guerra y paz

 

docuuno

Desde hace tres décadas, el cineasta Uli Stelzner ha registrado con su cámara historias que dan cuenta de conflictos sociales y políticos en Latinoamérica. Conversamos con él a propósito de su última película “Días y noches entre guerra y paz”, en la que recoge memorias del conflicto colombiano y muestra la movilización social y política que desató el resultado del plebiscito del 2 de octubre del 2016 en Colombia. El documental se presentará en el Museo Casa de la Memoria y en la Universidad de Antioquia el 17 y 18 de octubre, respectivamente.

Uli Stelzner se resistió a empuñar las armas en Alemania, su país natal. Cuando prestaba el servicio militar fingió un colapso nervioso para salir del cuartel. Cuando regresó a su barrio, en la ciudad de Nuremberg sintió el rechazo de sus vecinos por su salida del ejército. Tenía 20 años. Uli entendió, entonces, que no quería vivir la vida que le imponía la sociedad alemana: colegio, servicio militar, universidad y, finalmente, el trabajo. Por eso tomó la decisión de abandonar su país.

Trabajó como recolector de basura y ahorró lo suficiente para comprar un tiquete aéreo que lo llevara desde Berlín hasta La Paz, Bolivia. Se radicó en Hardeman, un pequeño pueblo del departamento de Santa Cruz, y ahí empezó una relación estrecha con la realidad latinoamericana.

Su primer documental lo rodó en Lima y narró la historia de los vendedores ambulantes de la capital peruana. Años después, cuando ya estudiaba comunicación visual en la Universidad de Kassel, Alemania, viajó a Guatemala decidido a contar historias que tuvieran relación con los Derechos Humanos. En ese país realizó documentales como Los civilizadoresAsalto al sueño y La isla.

A Colombia llegó en el 2015. Aceptó una invitación del proyecto Hacemos Memoria de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia para proyectar películas sobre el conflicto en Medellín, Sonsón, Turbo y Granada. Se encontró con un país escéptico ante los diálogos de paz que adelantaban las Farc y el Gobierno en La Habana. En ese panorama tenso encontró una nueva historia y la plasmó en su último documental Días y noches entre guerra y paz.

Entre septiembre y noviembre del 2016, recorrió Colombia con su cámara. En su travesía por el país, registró memorias de la guerra y habló con la gente sobre el proceso de paz que se desarrollaba en Cuba. El punto dramático de su relato, así como el de la historia colombiana, es el resultado del plebiscito del 2 de octubre del 2016 y las movilizaciones que se dieron después del triunfo del no.

Uli Stelzner está de gira por Bogotá, Cali y Antioquia presentando el documental Días y noches entre guerra y paz. Conversamos con él sobre su película y las reflexiones que deja este film a la sociedad colombiana.

¿Qué motivó la realización del documental Días y noches entre guerra y paz?
Yo he hecho mucho cine en América Latina, sobre todo en América Central, una región marcada por la violencia, por experiencias muy parecidas a las de Colombia. Hice mucho cine en Guatemala donde también hubo una guerra civil larga, de 36 años. A mi me marcó esa experiencia del posconflicto en Guatemala. Claro, cuando llegué a Colombia, no por hacer esta película sino para dar algunos talleres de cine y de video en el Cauca y en Antioquia, me di cuenta de que había un ambiente, una energía muy especial en el país alrededor de la paz y las negociaciones, y tuve la reacción genuina de un cineasta: documentar esa situación histórica. Agarré una cámara pequeña y empecé a filmar.

¿De qué nos habla Días y noches entre guerra y paz?, ¿qué nos quiere mostrar con esta historia?
No es tan fácil de contestar, porque creo que una película muestra tanto el exterior como el interior del cineasta. Para mí fue una reacción inmediata: agarrar la cámara y empezar a filmar. Eso tiene que ver, sencillamente, con la curiosidad que tiene uno al entender la importancia del cine en un momento histórico como este.
No conocía muy bien Colombia, pero me acerqué a la gente con mucha curiosidad. Quería saber cómo se enfrentaban los colombianos el proceso de paz, cuáles eran sus memorias y recuerdos de la guerra y cuáles son sus esperanzas para el futuro. A mí me gusta hablar con la gente común y corriente, no me interesan los discursos oficiales.

¿Cómo fue su recorrido por Colombia en ese momento histórico que registró con su cámara: el fin de la guerra con las Farc?
En septiembre del año pasado, vine a dictar unos talleres en Colombia. Estaba en Bogotá y me enteré de la última conferencia de las Farc como guerrilla, en los Llanos Yarí. Me fui en bus hasta el Meta. Me gusta viajar de esta manera porque voy a acercándome poco a poco a los pueblos y voy conociendo el país. Me encontré con varios cientos guerrilleros de las Farc y me acerqué a los jóvenes combatientes con humildad y sencillez, empecé a hablar con ellos y así se conformó el primer capítulo de la película que se llama El asesino de esferos, es la historia de un guerrillero que escribe poesía. Después fui a Antioquia, estuve en Medellín y luego fui a Granada y a Santa Ana, donde registré el plebiscito.

A partir de ese momento, mi rumbo cambió: me fui a la ciudad y vi cómo se transformó el clima político. Creo que ningún colombiano olvidará el 2 de octubre del 2016. Para mí, como cineasta, el giro que tuvo la historia fue muy interesante, porque muchísima gente se empezó a movilizar, y eso fue una experiencia muy rica.

¿Cómo se imaginaba este país antes del viaje y cuál fue el país que encontró?
En realidad, no tenía una imagen muy clara de Colombia antes de mi viaje. Se supone que cuando uno se acerca a un país que busca la paz, se encuentra con un ambiente de alivio, optimismo y esperanza. No sentí eso al llegar a Colombia, más bien sentí escepticismo y apatía en las regiones del interior del país. Pero cuando me acerqué a la gente, me di cuenta de que todo el mundo estaba interpretando el proceso de paz a su manera, cada quien veía la negociación desde su rincón individual, desde su alma y su territorio. A mí, particularmente, no me costó mucho dejarme llevar por la corriente de esos días del plebiscito y de la lucha por la paz.

¿Cómo llegó a la historia del corregimiento de Santa Ana, en el municipio de Granada, Antioquia?
A Granada fui en el 2015 por una invitación del proyecto Hacemos Memoria. En esa oportunidad, presenté dos películas sobre la experiencia de los procesos de paz en Centro América. En 2016, volví a Santa Ana y compartí una muestra de cine con los jóvenes del corregimiento. Entonces, ya conocía la historia de este pueblo. Me agradó presenciar el plebiscito en Santa Ana, porque la atención política estaba en las grandes ciudades y a mí me daba curiosidad ver cómo se vivía el plebiscito en un pequeño poblado colombiano, y ahí conocí a las personas que aparecen en la película.

¿Cuál es la importancia de esta historia dentro del documental?
El segundo capítulo de la película se llama La hora cero y cuenta la historia de Santa Ana. Entrevisto a dos campesinos que han vivido el conflicto armado durante toda su vida. También acompaño el conteo de las votaciones del plebiscito en este lugar. Los protagonistas son Gilberto Guerra y Roberto, ellos cuentan cómo fue el conflicto armado que vivió el campo colombiano. En las presentaciones que hemos tenido hasta ahora, resalta ese episodio porque retrata el agro colombiano; además, es evidente la capacidad y el carisma de los protagonistas.

¿Esta experiencia le deja alguna reflexión como cineasta?
Es un poco difícil contestar esta pregunta, porque la película apenas comienza a tener vida propia, eso lo podré ver en los debates y reflexiones que motive. Las interacciones con el público siempre son muy importantes para el cineasta.

De ese momento histórico, aprendí que la paz no se hace con una firma, ni es lo que dice un papel. La paz verdadera hay que pelearla todos los días. Creo que los acuerdos de paz son una orientación, pero lo más importante e impresionante para mí ha sido la gran capacidad de las personas de hablar, de dialogar, de perdonar, de tratar de entender al otro.

Hace dos semanas estuve con un público de noventa abogados de toda América Latina. Los colombianos dijeron que estaban en crisis individual con la implementación del Acuerdo de Paz porque no se sabe lo que viene, pero cuando vieron la película volvieron a sentir que hay esperanza.

Proyecciones en Medellín

Auditorio Museo Casa de la Memoria.

Fecha: Martes 17 de octubre.

Participan: Uli Stelzner (Cineasta), Gilberto Guerra (líder comunitario) y Libardo Andrés Agudelo (Director de Ciudad Comuna).

Hora: 4:00 pm.

Sala de Cine Luis Alberto Álvarez, Universidad de Antioquia Bloque 10. Auditorio 217.

Fecha: Miércoles 18 de octubre.

Participan: Uli Stelzner (Cineasta), Gilberto Guerra (líder comunitario) y Juan David Ortíz Franco (Periodista).

Hora: 5:00 pm.

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